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jueves, 22 de febrero de 2007

CONCIENCIA

Abandone mis harapos un día
y desnudos pasee alegre
por mi paraíso
sin dioses ni sacerdotes,
sin maldiciones
ni metales de guerra.

Mi paraíso es una selva primitiva,
es mi patria profunda
antes apenas presentida.
No tiene arquitectura diseñada
sino los dedos naturales del tiempo.
Es mi secreto no compartido.

Tiene una frontera oscura
mi paraíso
y cuando la cruzo
me encuentro
con pobres y ricos,
sencillos y dignatarios.
Entonces
con disfraz de caballero
recorro las calles de cemento,
saludo a mis vecinos,
respeto a los semáforos
y pago mis cuentas pendientes.

Nadie conoce
mi patria
en donde nunca soy fugitivo
cuando recorro su hondo sendero
y antiguo río,
cuando asciendo a mi montaña
y converso conmigo mismo.