Seguidores

jueves, 23 de agosto de 2007

Oración Cósmica

Ahora, Señor, creador del inmenso cosmo nacido de una incandescente llamita y constituído por millones de estrellas y planetas, muchos de ellos habitados, déjame descansar esta noche y, cerrando los ojos, pueda olvidar el desconcierto que hemos causado los humanos en el corazón de la natural armonía. Hemos fabricado toneladas de armas, basura y gases cuyas nubes vuelan al cielo enrojeciendo el rostro de la tierra cada vez menos azul, cada vez menos verde, pues las selvas y bosques crecidos con paciencia divina, terminan abruptamente su oración con sus pies cortados como estatuas indignas, para convertirse en aserrín de un día y olvido eterno.

Quiero escuchar esta noche la música de las estrellas, desde las cuales se inició el largo y minucioso viaje de materiales, gases y metales que explosionaban con fuerzas consentidas, que fueron formando sistemas planetarios hasta crear nuestra casa grande que llamamos planeta tierra.

Te doy gracias porque con la luz de la fe y mi capacidad de asombrarme puedo ver el universo y nuestro microcosmo ordenado, significativo, diferente, inteligente y vivo.

¡Qué detalle has tenido conmigo!