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lunes, 4 de mayo de 2009

MAÑANA SAGRADA

Tenía todo listo para marcharme cuando la encontré abandonada sobre la mesa. Con cirujana eficiencia dividí en dos su cuerpo, recordando que mi madre decía que era sagrado. Sobre la tostadora su vientre se fue tornando de un color dorado casi marrón, que acaricié con mi margarina favorita. ¡Oh, grata marraqueta, cómo te amo en esta madrugada!