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martes, 29 de septiembre de 2009

LA MURALLA

Mi corazón es amplio como estas paredes
y como estas paredes está manchado con mensajes
inenteligibles y espesos para muchos de los que pasan de largo,
para otros la necesaria rebeldía 
o el cansancio a la orilla del camino. 


Si te detienes verás mi corazón que no es de carne ni de madera;
es de cemento y mira de frente a la vida,
casi un muro de lamentos en verano, casi olvidado
en mis inviernos.


Puedes apoyarte, patearme, maldecirme, 
puedes encontrar mi sombra que te acoja
o esconder tus penas que trizan tu sonrisa
pero no impidas que el musgo y la hiedra
vayan cubriendo mis dos caras