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jueves, 21 de abril de 2011

ABRAZO A LA TIERRA

A la hora en que las flores cargada de rocío
saludan a la aurora
arrastro mi vientre sobre la tierra de sal
y de aguas cristalinas,
de ciudades apretadas y montañas descubiertas.

      Hace mucho tiempo los emperadores
      quemaron los libros sagrados de la tierra
      y los bosques para construir sus palacios.
      Sus soldados mataron a los sacerdotes
      que anunciaban el paso de las estaciones,
      el caudal de los ríos
      y la palabra de sus dioses.
      Desde entonces la tierra no fue sagrada
      sino sólo los emperadores y reyes
      hijos de martillo de dioses
      voraces del esfuerzo
      del humano hormiguero.













La tierra busca la universal esperma
millones de veces diferentes
para prolongar su vida y la nuestra
pues aún es joven y dulce
que nos preparó un hogar con lento esmero
y lo hemos desbaratado.
Guardaba un ramillete de flores
para sus amados humanos
pero los amados lo arrancan de la selva,
la deshonran quemando sus nardos,
y sus miedos han llegado al espasmo
recorriendo todo su rostro azul y verde.

Le he ofrecido mis quehaceres,
ella acogernos un día hasta convertirnos
en raíces del trigo de miles de caderas danzando.
Y la tierra volverá a ser sagrada.