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sábado, 27 de julio de 2013

LLUVIA TARDÍA


La lluvia juguetona 
se ha encontrado con mi casa
mojando su rostro.
Salgo afuera y también me besa
con su húmeda boca.

Los árboles se regocijan
y lloran emocionados
de recibir tanta ternura,
la misma que recibo
pretextando alguna compra
en el almacén
de la próxima avenida.















¿Por qué lluvia llegaste tarde?
Te esperó y esperó
el árbol frente a mi casa
y de tanto esperar
arañó con sus oscuros dedos
las tuberías subterráneas,
decretando el municipio
tu desesperanza mortal
de abrazar el sol, el viento
y los pájaros que han huidos.

Ya no habrá sombra de verano
que pueda protegerme
pero hoy
la lluvia y yo nos amamos
como siempre. 

Fotografía desde el antejardín de mi casa.