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viernes, 6 de septiembre de 2013

NACIMIENTO PRIMORDIAL

Desde hace una veintena de inviernos
suelo caminar sobre el agua de la lluvia
con mis pies desnudos,
renovando antiguas ceremonias, 
fuentes de verdades combatientes.
Ha sido mi nacimiento primordial, mi edad madura,
la puerta de mi conciencia
a la conciencia del mundo y del cosmos.

Pero las leyes y códigos actuales
me convierten en ciudadano establecido
en un lugar con nombre de calle y número,
con catálogo indizado para mis compras
y proyectos sugeridos. 
Cargo con un pasaporte timbrado
y unas ropas que no he escogido.
Por las calles no hay árboles
sino monumentos: al soldado desconocido,
al ciudadano obediente, 
al empresario memorable.
Se vocean los diarios con las mismas noticias
y el horóscopo anuncia nuestra colectiva suerte.
Simulo que pienso, hablo y camino
como dócil habitante.











Lo que pocos saben es que, junto a muchos, 
corro a ponerme bajo la lluvia cerca del Parque de los Helechos,
recuperando mi simplicidad junto a la ternura y fortaleza 
en la danza de los abrazos,
a la válida palabra y a los silencios
y un modo de construir un mundo justo y fraterno.

                                              Vicente Corrotea A.


Fotografía tomada de la Colección de Google