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miércoles, 13 de noviembre de 2013

LA ALACENA

En una oscura alacena,
sobre una fresca muralla de adobe,
se obstinan 
en no ser vencidos
mis recuerdos:
olores de mi madre,
su quehacer interminable
y sus severidades,
misterios de libros
con países encantados,
la lluvia de invierno
tan copiosa y tan triste,
juegos con mi perro,
el alimento 
de las gallinas,
la vuelta al colegio.



















Vuelven los recuerdos 
como aves migratorias.
Algunas son atrapadas
cayendo al mar del olvido;
Otras se reproducen
de sepia y palideces
en esta hora de distancias 
más largas y acompasadas.

Dime, viajero:
¿dónde los ciudadanos se abrazan
para no perderme en el presente? 

Fotografía de Agustín Ruedas Palomares


Vicente Corrotea A.