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martes, 16 de diciembre de 2014

NO ESTOY ESTACIONADO

No estoy estacionado
en unas cuantas costumbres o ideas,
ni siquiera en mis propias cicatrices;
Ando mas bien de mudanzas
y me muevo de metro en metro,
de calle en calle,
de libro en libro,
de mano en mano en lo posible.
Puedo cambiar mis ojos
y mis palabras, 
mis poemas favoritos, 
el espejo de las mañanas, 
el torrente de la gente
por la melodía de un río,
pero a ella no la cambio.















No me digan
que deje de amarla
porque tiene muchos defectos,
pues el geranio le guarda envidia
por ser más tenaz y laboriosa
y tranquila como calle de domingo.
Los vituperios 
se retiran en silencio
cuando ella aparece,
porque con sal y harina
obra milagros de avenencias.

Autor: Vicente Corrotea A.





viernes, 17 de octubre de 2014

RECORDANDO A MAMÁ

Van y vienen los recuerdos
como aves migratorias
que caen al mar del olvido
o se reproducen en medio de la bruma
de una foto pintada en sepia por el tiempo.

Justo allí, 
a la llegada de los fantasmas nocturnos
parados en las puertas del sueño,
siento el perfume de mi madre
sobre el necesario acopio de los aromas
de su delantal menos pulcro.
La albahaca de las legumbres, 
la menta de su infusión de hierbas amargas,
el orégano y la ruda,
junto a la cebolla y el ajo
mientras vuela por el aire 
la fragancia del pan recién fabricado.












Ahora que los fantasmas 
no se alimentan de mis miedos,
pasea una lágrima apacible
dándome una pequeña luz
antes de besar a mi almohada.

Autor: Vicente Corrotea A.

Imagen tomada de la colección de Google

viernes, 3 de octubre de 2014

BIODANZA

Va pasando la noche de siglos 
de racionalismos patriarcales
que pretendieron empalidecer el sol
levantando muros
y banderas de rivalidades infinitas
y moralidades opresoras.

La nueva aurora
nos guía por antiguas avenidas
conduciendo nuestros cuerpos y corazones
haciéndonos fraternos destinatarios
de la biodanza.
Descalzos nuestros pies
sentimos el profundo latido de la tierra viva
que sueña volver a vestirse
con el encanto original
tanto tiempo mancillado
por la avaricia y el orgullo 
de los humanos.  








Hoy en un círculo sagrado, 
desnudos de fatuidades y soberbia,
evocamos en nuestros sueños
y en el fondo de la historia
la sabiduría del ancestral lenguaje 
del cuerpo y la conciencia
en el rito de la música y la caricia.

Autor: Vicente Corrotea A.

Fotografía de la Colección de Google

sábado, 27 de septiembre de 2014

TUS PIES

Mientras por mis venas circula el sol bermejo
y simientes solitarias se estremecen
en mis páramos
veo tus pies desnudos,
despertando presencias dormidas
si tus pasos se acercan a mi ventana rota, 
estremeciendo mis rincones 
de sombras quietas.











Pero no canto sólo a tus pies
también a tu cintura de cántaro 
y de canciones lejanas, 
que asedian mis sueños
tras tu cerco de zarzamora
que con mi fuego iré quemando
hasta descubrir tu huerto consentido
con bríos de primavera
afanados por el viento.


Autor: Vicente Corrotea A.

Fotografía seleccionada de Google.

domingo, 14 de septiembre de 2014

NO ESTÁS

Ya no estás.
¿Alguien te ha tomado de la mano?
¿Por qué caminos te fuiste?











Me levanto con el trino de los pájaros
y salgo a beber el rocío
y no tengo a quién decírselo.
Por las tardes recuerdo
nuestras pláticas pequeñas
de hojas y atardeceres.

Cuando estabas a mi lado
dejabas que los niños te llevaran
tus juguetes.
Parecías saber que dejándolo todo
ibas preparando tu viaje.

Buscabas mi consuelo
en tus caídas lastimeras.
Hoy me quedo silencioso
por tu partida.

Autor: Vicente Corrotea A.

Fotografía de la colección de Google.


lunes, 7 de julio de 2014

UNA LÁGRIMA









En sus ojos ha quedado
una lágrima
pues siendo su abogado defensor,
perdió la causa
por un amor que tocaba a su puerta
y murió esperando que abriera.




Autor: Vicente Corrotea A.

Fotografía de la Colección de Google.

viernes, 27 de junio de 2014

HOY VUELVO

Hoy vuelvo a tu regazo
como regresan las estaciones,
como regresan los pájaros cansados
de mares y atardeceres.

Iniciamos el rito consolidado
platicando de reposterías y de música, 
encendiendo las suaves lámparas
y con nuestras carnes exaltadas
aguardamos que llegue completa la noche.



Entonces, con mis manos de días dulces,
descubro tu creación divina
construyendo caminos de gloria
tan nuevos como mañana soleada,
tan confiable como esta noche.

Autor: Vicente Corrotea

Fotografía de la Colección de Google

lunes, 9 de junio de 2014

ANCIANIDAD

Esa vida
encadenada
a unos pasos 
lentos,
a unos pasos
en silencio
para no despertar
nostalgias,
para no soltar
su llanto
esperando.
Esperando
que su apaguen
sus luciérnagas
y carguen
sus párpados 
pesados
el último sueño.

Autor: Vicente Corrotea A.

Fotografía de la colección de Google

domingo, 25 de mayo de 2014

DÓNDE LAS PALABRAS

Quisiera rehuir este tiempo retorcido
como sendero estrecho
que sube, baja y sube
por los montes
entre piedras y cardos,
sin luna por las noches,
sin nubes por el día,
sin que pueda rescatar 
mi sosiego, 
mi sonrisa
y el empleo de las palabras.

Autor: Vicente Corrotea

Fotografía de la colección de Google.

viernes, 9 de mayo de 2014

LA PUERTA ENTREABIERTA

Casi al final de la calle
la luz de una ventana
viste al jardín
y a la noche recién llegada.
Mientras los aromas de la cocina
acucian las sutilezas de mi olfato
escucho el canturreo
de una triste melodía
de una mujer
que sale a recoger perejil y tomillo
encontrándose sorprendidas 
nuestras miradas.













Casi sonriendo le digo:
"Busco un lugar 
donde terminar de escribir mi cuento".
Ella me mira sin decir nada
permitiendo que hable su puerta
dejándola entornada.

Vicente Corrotea A.

Fotografía Colección de Google.

viernes, 25 de abril de 2014

MIS DESEOS




Mis deseos han caído
como tus pechos
pero empecinados como ellos,
ahora más nobles y severos,
vuelven a estremecerse
con el aroma de tu piel.

Vicente Corrotea A.
Pintura de Ernesto Molina Vásquez, chileno.


domingo, 6 de abril de 2014

LLEGASTE

Imaginaba cómo sería:
consentida, adusta, alegre, cumplidora, 
aunque no me importaba su creación.
De algo estaba seguro: La amaría
toda mi vida.
Incendios, sequías, escasez, deterioros,
viajes largos, sortilegios adversos...
y seguiría amándola.

Cuando las espigas estaban maduras
ella llegó
y lentamente mi corazón la fue reconociendo
en palabras y silencios,
alejada de máscaras y extremos,
sus pasos eran verdes, empapados de albas.
No evitamos las batallas que da la vida
y aprendimos a fabricar espadas.
(O tal vez eran rosas).
Espalda contra espalda las blandimos
defendiéndonos de la algarabía vulgar,
de las certidumbres ajenas,
de las luces de los nuevos mercados.
Fuimos construyendo
nuestra patria familiar. Juntamos
piedras, ladrillos y argamasa,
e hicimos fuego
y fue de calor la casa
y soberanos los proyectos
con tres destinos encomendados.

Pero sobrevino un tiempo
en que juntos no cantábamos 
las mismas canciones,
y la áspera rutina empañaba las celebraciones
y los ritos no eran reemplazados.
La complacencia se confundió
con los deberes.


Al cabo de un período, el tiempo sabio
nos devolvió las miradas
y un poco de inocencia, 
nos regaló el fervor, 
las travesuras y las sonrisas.
Habíamos tenido nuestro propio invierno.
Se veían brotes nuevos
y salimos a las plazas, al teatro,
comentamos libros.
Volvieron los amigos.

Nuestra casa, pintada de blanco y de sol,
guarda los lirios y jacintos que se asoman.
Así espero las mañanas, las tardes y las noches.
Son los placeres de cada día
en una hiedra de abrazos.

Vicente Corrotea A.


domingo, 23 de marzo de 2014

RECUERDOS DE MI PUEBLO

Debajo de un racimo de estrellas
vivía mi pueblo
que se acurrucaba junto a la luna
hasta que la despertábamos
para que acompañara
nuestras carreras
fustigadas por el frío.
Era el tiempo 
en que los inviernos parpadeaban
sobre los espejos de escarcha
que con pueril respeto 
trataba que se perpetuasen
en el temprano camino al colegio,
pero mis compañeros
rompían mis sueños de cristales
en una desordenada embestida 
de caballeros de la Edad Media.














Mi pueblo
-lo supe después-
era parco y estrecho
con no más envergadura 
que la de una gallina con sus pollos.

De vuelta del colegio
de tinta azul y tiza blanca, 
me esperaba la voz de mi madre solitaria
exigiendo cuidados ante el brasero,
ombligo de mi casa,
y de la fiel tetera, festiva y oscura.

Autor: Vicente Corrotea A.

Pintura de la Colección de Google




miércoles, 26 de febrero de 2014

LOS MISMOS PASOS

Hemos andado los mismos pasos
buscando un común horizonte.
Riego tu jardín sin modificarlo.
He sembrado sueños
cosechando tus alegrías.
He guardado tus sombras
en la caja de los secretos.
















Por eso estoy aquí,
contigo,
atizando el fuego 
de nuestro brasero.

martes, 18 de febrero de 2014

EL QUILTRO

Soy un quiltro
que vaga invisible por las calles
sin que alguien diga mi nombre.
Voy aprendiendo 
el lenguaje de mis congéneres 
mientras busco
algo de comida,
con el corazón triste y solo,
sin desdeñar su sabor amargo. 












Soy amigo
del perro de la parroquia:
guapo, fornido y bien alimentado,
luciendo sin orgullo su collar
con una cruz adornado.
Mientras regreso enfermo de andar y andar
me pide le cuente cómo son las calles,
las esquinas y sus olores
en las noches cuando casi todo
termina.
Yo le cuento cómo ha sido mi recorrido
y de mi inmensa pena
que mi familia me haya abandonado.

Vicente Corrotea A.


Fotografía de Eduardo Villagrán

viernes, 7 de febrero de 2014

EL CAMINO DEL POETA

El camino del poeta
no es siempre frecuentado
ni tiene música de estrellas
sino el ritmo de sus pasos.
No ama el agua quieta
sino aquella de las montañas
que canta entre piedras y hierbas,
entre su vientre y el alma.













El poeta es alguien con hambre
y con hambre nos deja.

Vicente Corrotea A

Fotografía de la colección de Google