Seguidores

martes, 16 de diciembre de 2014

NO ESTOY ESTACIONADO

No estoy estacionado
en unas cuantas costumbres o ideas,
ni siquiera en mis propias cicatrices;
Ando mas bien de mudanzas
y me muevo de metro en metro,
de calle en calle,
de libro en libro,
de mano en mano en lo posible.
Puedo cambiar mis ojos
y mis palabras, 
mis poemas favoritos, 
el espejo de las mañanas, 
el torrente de la gente
por la melodía de un río,
pero a ella no la cambio.















No me digan
que deje de amarla
porque tiene muchos defectos,
pues el geranio le guarda envidia
por ser más tenaz y laboriosa
y tranquila como calle de domingo.
Los vituperios 
se retiran en silencio
cuando ella aparece,
porque con sal y harina
obra milagros de avenencias.

Autor: Vicente Corrotea A.