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miércoles, 25 de abril de 2007

Mi Simiente


En mi ardor silente
tantas veces contenido,
en mis certezas sencillas
como hogaza,
en mi risa alguna vez interrumpida,
en mis lejanos recuerdos de niño,
nace una simiente.

Ella nace en las resurrecciones
de mi carne sumergida en las palabras
que va buscando urgente
otras regiones de verano,
pues aún siente
en sus músculos la batalla
de la existencia con renovadas emociones.

Es mi gloria
entre cansadas consignas de cielos prometidos
y en mis manos que no saben dónde estar
cuando alguien me nombra después de alguna ausencia,
en la lograda paz
de mis odios vencidos,
en mis acciones transgresoras.

Nace sencillamente
como el arrebol
que ha pintado mi andén vespertino
donde comparto mis sueños
y mi amor perdido.
¿Será humilde hierba o acaso sea un árbol?
Sólo sé que seré mejor con mi nueva simiente.