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jueves, 30 de abril de 2009

EL DEBUTANTE (CUENTO)

Ella era grande y hermosa; él recién había pasado su adolescencia, de aspecto cansado. Ella le abrazaba como se abraza a una mascota nueva; Él no podía ver las nubes ni los árboles sino sólo su carne. Ella murmuraba frases que a él le prohibían.
De repente sucedió que toda su existencia solitaria se convertía en una locomotora que, sin frenos, aumentaba su velocidad hasta llegar, inevitablemente, a la exaltación. No sabía si estaba muerto hasta que una voz le dice: "vete" y aspiró todo el aire en sus pulmones. "¡Vete!", le gritó fuerte.
La calle, los árboles y el viento -que habían cambiado no sabía de qué manera- observaron sus pasos que lo llevaron al límite del pueblo. Y allí se puso a reir. O a llorar. Hasta ahora no lo sabe.