La primera mujer que moldée con mis manos
descubriendo lo más hermoso de este mundo,
quedé embriagado del cosmos reluciente
hasta la oscura habitación de las lombrices.
Entonces, una lágrima brilló resbalando
como gota de rocío
hasta la tierra,
vientre de la vida,
fecundando la esperanza.
Su mirada, breve y eterna,
alimentó los veranos de mi nuevo calendario.
Aunque los recuerdos se apaguen poco a poco
y las palabras tengan otro sentido
sé que después de esa tarde ella no fue la misma
ni yo tampoco.
Fotografía tomada de Google.
descubriendo lo más hermoso de este mundo,
quedé embriagado del cosmos reluciente
hasta la oscura habitación de las lombrices.
Entonces, una lágrima brilló resbalando
como gota de rocío
hasta la tierra,
vientre de la vida,
fecundando la esperanza.
Su mirada, breve y eterna,
alimentó los veranos de mi nuevo calendario.

Aunque los recuerdos se apaguen poco a poco
y las palabras tengan otro sentido
sé que después de esa tarde ella no fue la misma
ni yo tampoco.
Fotografía tomada de Google.
Precioso poema Vicente, un hermoso canto a la mujer y a la esperanza.
ResponderBorrarUn fuerte y calido abrazo
Maravilloso poema lleno de amor y lirismo desbordado, es un canto a la esperanza... nada volverá a ser lo mismo, pero en el corazón ha germinado esa lágrima que derramaste, y ella te habitará por siempre, recordándote el amor.
ResponderBorrarUn abrazo, con una lluvia de felicidd.
El primer amor, esos primeros escarceos amorosos, la torpeza muchas veces de nuestras caricias y de nuestras palabras, no hace que esos recuerdos no queden grabados en la mente y que según pasan los años, los valoremos como los auténticos tesoros de nuestra vida.
ResponderBorrarUn abrazo, Vicente
Estupendo poema de amor, Vicente.
ResponderBorrarSin palabras, salvo que quiero destacar el final, que me resulta emocionante.
"Su mirada, breve y eterna,
alimentó los veranos de mi nuevo calendario."
Siempre es mejor tener recuerdos que alimenten nuestro calendario! Gracias por compartir, abrazos.