Tengo primaveras enterradas,
batallas ganadas o perdidas,
diamantes gastados,
estrellas extinguidas en noches lejanas.
Por el suelo, esparcidos,
han quedado viejos blasones, banderas desteñidas,
armaduras de cruzados.
Es cierto que he perdido mi estancia de tardes tranquilas
y las campanas bruñidas
anunciando bodas y despedidas.
Pero hoy tengo inviernos de fuertes raíces
nutridas de otras geografías,
asediándome impetuosos insectos polinizadores.
Me gusta recorrer mi caverna profunda
de rumbos indefinidos,
de fermentos que danzan la frescura del misterio.
Y cuando me acerco
al fondo de mi madriguera,
yo te miro con mis manos
y con el corazón te escucho
pues descubro otros dioses
donde la dicha reside.
"SIEMPRE HE PENSADO QUE EL POETA NO ES SOLO EL QUE HABLA SINO TAMBIEN EL QUE OYE", Octavio Paz
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miércoles, 12 de diciembre de 2007
jueves, 22 de noviembre de 2007
Si renunciara

Si renunciara a los recuerdos de trenes en mi infancia
y a la añoranza de la vieja estación convocante;
Si por capricho renegara de los aromas de jazmines, manzanos
y de la cómplice piel femenina;
Si perdiera en una noche peregrina sueños, amores e ilusiones
y gritara en cada plaza "no creo en nada",
y con un golpe de arrogancia destruyera
mis propios mitos y poemas solamente porque son pequeños;
Si levantara copas con traidores
y los abrazara en secreta connivencia;
Si pintara mis rencores en la muralla ciudadana;
Si volviera a imponer preceptos a las caricias, a los afectos
y a la agitación de la existencia,
sin dudas el mundo no se hundiría
pero quedaría demostrado en esta esquina del planeta
que soy un grandísimo idiota.
martes, 13 de noviembre de 2007
Ella

Bebes el jugo de mis frutos;
Ella conoce mis raíces.
Eres río que baja incontenible;
Ella el mar de vasto horizonte.
Eres pasajera en nubes y volcanes;
Ella me espera tras nuestra jornada.
Contigo el placer, el sol y la sangre,
la certeza del momento,
la codicia del abrazo.
Ella, en cambio, el escudo en la tormenta,
las manos que hicieron el pan
y dejaron la ventana abierta.
Será el llanto cuando yo muera
o mi soledad cuando se vaya.
domingo, 28 de octubre de 2007
Cordillera

Eres cordillera fría, admirable y altiva.
Mi porción de helio queda perpleja imaginándose
antiguas lencerías transparentes.
Tus pies simulan ser de cristal
y tus pechos de porcelana.
Tus brazos, que alguna vez abrazan,
vuelven a caer como dorados medallones
en la pared del cuarto de un veterano de guerra.
Tus ojos me dicen que mis deseos son de barro,
sí, de barro caliente
que desea arrastrar tus últimas formalidades,
tal vez alguna brizna de arrogancia,
tal vez algún oculto mandamiento.
Y despojada del manto blanco de tus pudores
pueda uno a uno despertar sin premura ni codicias
tus antiguos volcanes
en un sismo de misterios y caricias.
jueves, 23 de agosto de 2007
El Cambio

Transcribo un trozo del libro "Ligero de Equipaje" (Pags. 29 y 30) de Carlos G. Vallés, sobre un curso dictado por Tony de Mello, en la India, poco antes de morir:
"...Lo que nos mueve a querer cambiarnos a nosotros mismos o a otros es la falta de tolerancia, y eso es inaceptable. Queremos cambiar sencillamente porque no nos aguantamos y lo que hay que atacar ahí no es la necesidad de cambio sino la falta de aguante. No toleramos en nosotros mismos un defecto, una falla, una debilidad moral o psicológica, y nos empeñamos en corregirla con verdadero autodesprecio y velada violencia... y nos imponemos el deber de cambiar para volver a ser personas respetables ante nosotros mismos y ante la sociedad. Cambiamos para ser aceptados, para responder a las expectativas que se tienen respectos de nosotros, para ajustarnos a la imagen ideal que de nosotros mismos hemos concebido y llevamos siempre adentro. Nos falta paciencia con nosotros mismos y nos forzamos a cambiar. Y eso nunca resulta. La violencia nunca ayuda al crecimiento.
El único cambio aceptable es el que viene de aceptarse a sí mismo.
El cambio nunca puede forzarse: el cambio sucede".
Oración Cósmica
Ahora, Señor, creador del inmenso cosmo nacido de una incandescente llamita y constituído por millones de estrellas y planetas, muchos de ellos habitados, déjame descansar esta noche y, cerrando los ojos, pueda olvidar el desconcierto que hemos causado los humanos en el corazón de la natural armonía. Hemos fabricado toneladas de armas, basura y gases cuyas nubes vuelan al cielo enrojeciendo el rostro de la tierra cada vez menos azul, cada vez menos verde, pues las selvas y bosques crecidos con paciencia divina, terminan abruptamente su oración con sus pies cortados como estatuas indignas, para convertirse en aserrín de un día y olvido eterno.
Quiero escuchar esta noche la música de las estrellas, desde las cuales se inició el largo y minucioso viaje de materiales, gases y metales que explosionaban con fuerzas consentidas, que fueron formando sistemas planetarios hasta crear nuestra casa grande que llamamos planeta tierra.
Te doy gracias porque con la luz de la fe y mi capacidad de asombrarme puedo ver el universo y nuestro microcosmo ordenado, significativo, diferente, inteligente y vivo.
¡Qué detalle has tenido conmigo!
Quiero escuchar esta noche la música de las estrellas, desde las cuales se inició el largo y minucioso viaje de materiales, gases y metales que explosionaban con fuerzas consentidas, que fueron formando sistemas planetarios hasta crear nuestra casa grande que llamamos planeta tierra.
Te doy gracias porque con la luz de la fe y mi capacidad de asombrarme puedo ver el universo y nuestro microcosmo ordenado, significativo, diferente, inteligente y vivo.
¡Qué detalle has tenido conmigo!
lunes, 23 de julio de 2007
Tal vez olvide

Tal vez olvide mis libros y mis poemas,
la página en blanco,
mi tiempo perdido y mi tiempo compartido.
Tal vez hasta olvide a mi perro,
el camino a mi casa, la ventana abierta,
los mil abrazos
y mis transgreciones redentoras.
Hasta olvide hacer las preces
y sin alfabetos
olvide mis sueños no confesados,
mis dudas y mis certezas
y la porción de sol que en mí queda.
Si. Tal vez algún día no recuerde nada.
Sólo tu amor profundo y breve.
Tiempo Final

Cuando mi tiempo finalice y mi patio sea invadido por las sombras ¿quién te platicará de diseños, artesanías y gredas? ¿y de cactus, azaleas y malvaviscos?
Cuando el gran puente se corte y ya no haya regresos, sueños ni ilusiones ¿quién te hará poemas de amor, de justicia y esperanzas? ¿Quién podrá admirar esa porción de inocencia dibujada en tu sonrisa?
Sólo sé que cuando se acabe tu tiempo, llegando a las manos de Dios, te confirmará mi ángel que
-aun cuando mi sangre ardía de piel ajena- fuiste tú, amor, el comienzo y el todo en mi vida.
Se Busca (Cuento)

Si el frío de la noche me quema por dentro más me quema mi soledad. Es la hora en que la gente regresa a sus hogares. Soy un vago sin destino, sin la sagrada prisa de los demás. Alguna mañana me he apurado, soñando que todo puede cambiar para mí, poniéndome a caminar más a prisa. Cuando descubro que todo es inútil me echo sobre la tierra y la acaricio porque ella nunca me ha negado.
Haciendo un esfuerzo, me paro y decido ir al negocio de alimentos para mascotas donde hay un aviso que me obseciona, como si tuviera un mensaje en clave.
"Se busca perrito poodle, de pelaje blanco y manchita en su cola. Renguea suavemente. Obedece
al nombre de 'Vagabundo' o simplemente 'Bundo'. Tres niños lo lloran por las noches".
Y lo vuelvo a leer con mi corazón:
"Se busca abuelo perdido por incomprensión de nuestra familia. Tres nietecitos lo esperan cada noche".
Me alejo llorando amargamente.
martes, 10 de julio de 2007
El Transeúnte (Cuento)
Me resulta insostenible -apretujado con otros frente a un paso de cebra- esperar la seña que invita a la orilla del frente.
He adquirido la destreza de cruzar la Alameda donde yo quiera. La clave es mirar, calcular y correr.
¡Atravieso!!!
Una sombra me envuelve rechinando. Pasada la sorpresa me siento libre nuevamente, más libre que otras veces gozara de mi osadía.
Mis ojos miran las calles parecidas a ciertas pinturas del museo de San Francisco, suavemente coloridas y silenciosas.
Casi siento pena cuando descubro que allá abajo rodean a un transeúnte tirado sobre el suelo, estremeciéndome un segundo al verle con mis propias ropas, pero sigo volando junto a las palomas en las azoteas de estos altos edificios.
Lucía

Había aromas de soledades y nostalgias en su ojos, y a necesidad el rito del domingo previsto en antiguos protocolos. El camino para llegar al cielo -se escuchaba- era el sufrimiento, la muerte el descanso eterno.
Si para otros el tiempo es parte de un destino, a veces inclemente, para mí ha sido la magia de momentos que se suceden raudos y novedosos. Así, cuando pasaron algunos inviernos y veranos, una emocíón desconocida comenzó a buscar habitación dentro de mí, al principio tan suave pero cierta como el inicio de una jornada rural. Bajo su piel había algunas urgencias de rebeldías con frescura de noblezas.
En un atardecer de Marzo, en un alborozo de paz y de ternura, mis alfareras manos descubrieron su moreno color de diosa aún no venerada. En aquellos días sentí que la vida tenía su mayor sentido.
lunes, 25 de junio de 2007
Peregrino Amor

Quiero ser viajero impío
peregrinando por tus regiones
de sur a norte,
sentir el vértigo de tus cumbres
señaladas
y bajar a las profundidades,
hasta ese huerto tuyo
donde escondiste tres secretos.
Y preparada la tierra
me dirás que ya es tiempo
de ser tu jardinero.
Entonces habrá sueños de estrellas
en nuestro viaje de planetas
con gente amistosa
y llegaremos a lo más alto
de una cálida luna
donde siempre es mediodía.
Tal vez serán tus ojos
o alguna palabra
que me dirá "basta",
y descansaremos en un oscuro asteroide
de una pintura de Roberto Matta.
jueves, 21 de junio de 2007
La Mirada
Fue en la última Navidad.
El día estaba asoleado. Esperaba que el semáforo me indicara seguir avanzando cuando me percaté de su sombra barrida por el suelo; Después un rostro de indefinible edad.
Me desagradó su olor a la condenación de no poder asearse. Su ropa y sus zapatos estaban
tan rendidos como él y sus ojos cansados de esperar. Era la desesperanza y la improbabilidad.
Lo miré sólo para pagar mi cuota de culpa por su situación.
Fue entonces cuando recibí la mirada más profunda que haya conocido en mi vida.
Dentro de su cansancio había algo conmovedoramente transparente; Algo que decía que él y
yo éramos iguales. Inevitablemente mis ojos se humedecieron.
Quería abandonar el pedazo del planeta donde estaba parado. O enojarme. Pero, al contrario,
sentía algo asi como una transposición: él era yo y yo sentía que me convertía en un simple y
oscuro peregrino sin tiempo ni agenda, sin estaciones y sin la osadía de sentirme mejor que
otros. Tuve fugazmente conciencia de quién era yo, de cuánto valía, de mis sueños a los que
había sido fiel y de los que aún seguían pendientes. Fue más: Me sentí conectado con todos los
seres del universo compartiendo en plena armonía. Luego pasó todo.
Mi orgullo se ha afanado en convencerme que todo fue una buena intuición y nada más. Pero,
lo que queda de mi fe en Dios y de mi confianza en hombres y mujeres, me dice que he tenido
un encuentro con alguien muy importante.
El día estaba asoleado. Esperaba que el semáforo me indicara seguir avanzando cuando me percaté de su sombra barrida por el suelo; Después un rostro de indefinible edad.
Me desagradó su olor a la condenación de no poder asearse. Su ropa y sus zapatos estaban
tan rendidos como él y sus ojos cansados de esperar. Era la desesperanza y la improbabilidad.
Lo miré sólo para pagar mi cuota de culpa por su situación.
Fue entonces cuando recibí la mirada más profunda que haya conocido en mi vida.
Dentro de su cansancio había algo conmovedoramente transparente; Algo que decía que él y
yo éramos iguales. Inevitablemente mis ojos se humedecieron.
Quería abandonar el pedazo del planeta donde estaba parado. O enojarme. Pero, al contrario,
sentía algo asi como una transposición: él era yo y yo sentía que me convertía en un simple y
oscuro peregrino sin tiempo ni agenda, sin estaciones y sin la osadía de sentirme mejor que
otros. Tuve fugazmente conciencia de quién era yo, de cuánto valía, de mis sueños a los que
había sido fiel y de los que aún seguían pendientes. Fue más: Me sentí conectado con todos los
seres del universo compartiendo en plena armonía. Luego pasó todo.
Mi orgullo se ha afanado en convencerme que todo fue una buena intuición y nada más. Pero,
lo que queda de mi fe en Dios y de mi confianza en hombres y mujeres, me dice que he tenido
un encuentro con alguien muy importante.
miércoles, 2 de mayo de 2007
Lluvia de Otoño
Danzo con la música del viento
bajo la lluvia tibia de otoño
renovando
mis vísceras y mis manos
en esta edad madurada
con mi bautismo profundo.
El agua cubre mi cabeza,
pecho y genitales.
Pero unas sombras poderosas,
que no me reconocen cuidadano
sino un transgresor
de mil códigos impuestos,
me arrastran
más allá de la frontera
donde -dicen- están mis proyectos,
mis creencias y mis banderas.
Así, con mi antigua
cédula de identidad y pasaporte,
con ropas confeccionadas
en tallas prefijadas,
paseo por las calles
conversando de la contingencia
y de la crisis moral de nuestro tiempo
y de las claves de la economía,
mostrándome
un caballero respetado y agradecido.
Pero de vez en cuando
-pocos lo saben-
abandono estas oscuras latitudes
para oler los árboles del valle
bajo la cálida lluvia.
Y desnudos sobre la tierra fresca
hermanas y hermanos
danzamos con sensual inocencia,
esperando que brote
el sustancial fruto de la vida
en la estiva venidera.
bajo la lluvia tibia de otoño
renovando
mis vísceras y mis manos
en esta edad madurada
con mi bautismo profundo.
El agua cubre mi cabeza,
pecho y genitales.
Pero unas sombras poderosas,
que no me reconocen cuidadano
sino un transgresor
de mil códigos impuestos,
me arrastran
más allá de la frontera
donde -dicen- están mis proyectos,
mis creencias y mis banderas.
Así, con mi antigua
cédula de identidad y pasaporte,
con ropas confeccionadas
en tallas prefijadas,
paseo por las calles
conversando de la contingencia
y de la crisis moral de nuestro tiempo
y de las claves de la economía,
mostrándome
un caballero respetado y agradecido.
Pero de vez en cuando
-pocos lo saben-
abandono estas oscuras latitudes
para oler los árboles del valle
bajo la cálida lluvia.
Y desnudos sobre la tierra fresca
hermanas y hermanos
danzamos con sensual inocencia,
esperando que brote
el sustancial fruto de la vida
en la estiva venidera.
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